viernes, 12 de septiembre de 2008

Crónicas Quelloninas/DISCO BABY DISCO

Una de las más horribles experiencias en la vida de un quellonino debe ser sin lugar a dudas una pasada por las discos de este pueblo sin ley. Aunque no se diferencian mucho en la ¿estética? con otros establecimientos nocturnos de su clase en todo chile, estos antros en KellorK poseen cierto nivel de degenerada concurrencia que los hacen únicos. Primero, debemos decir que las dos discos locales no son, ni remotamente, faranduleras, aunque sus dueños se mean por que lo sean. La farándula kellonina no existe, y de hacerlo, sólo clasificarían en esta categoría algunos singulares personajes políticos, que, a saber, no van nunca, o casi nunca, a bailar. ¿Debe suponerse con esto que los políticos quelloninos no bailan?, gran error, pero no en público, en público sólo mienten. Luego, encontramos en nuestro estudio zoodiscológico a los menores y las menores de edad que pululan como-pedro-por-su-casa a la caza de algún copete gratis, amén de moverle el traste al viejo caliente un rato, o dárselas de gigoló con alguna urgida solterona. Estos especímenes sólo se aparecen en los eventos especiales,´en los que algún olvidado personaje televisivo venido a menos anima alguna festividad organizada por los dueños... Aquellos que van constantemente probablemente sean huérfanos o criados en el Sename, por que no cabe en la cabeza que padres en su sano jucio den tanto permiso sin saber que si tu hijo/hija va a carretear a una disco corre el serio peligro de ser depredado/depredada por los muchos cazadores y carroñeros que acechan en este tipo de tugurios...
Luego, aparecen en estos lupanares los que realmente creen que están en Santiago o Ibiza, que se aperfuman, visten y hasta peinan cuando van a salir "a bailar", así, entre comillas, por que en realidad salen a mostrarse, a pavonearse frente a los demás parroquianos...En este grupo podemos encontrar a médicos jóvenes, a profesores jóvenes, a empleados públicos y a bancarios ni tan jóvenes, a prósperos o mulas empresarios, a-los- de- la- salmonera y a sus amigos...De vez en cuando hallamos algunas prostitutas disfrazadas de otra profesión o algunas profesionales disfrazadas de putas, no sé....

viernes, 15 de agosto de 2008

Crónicas Quelloninas...2ª Temporada



-En serio, si está tan caro el petróleo, huevón, que estoy pensando en terminar con mi mina para no pagarle la entrada a la Disco- le comenta un médico a su amigo dentista en la caja del supermercado. Es que la fiebre de los 4x4 se ha apoderado de las maltrechas calles de Quellón...Hordas de médicos, profesores, dentistas-chilenos y colombianos-, y otros personajes de la variopinta población quellonina encasillada en la "pobre" clase media nacional, estirando sus tarjetas al máximo, desoyendo los consejos de la Banca, apretándose el cinturón hasta la asfixia del bolsillo, han decidido ufanarse de su miserable prosperidad adquiriendo cualquier cacharro japonés, yankie o chino que en su costado luzca el adhesivo "cuatro por cuatro"... Da pena y risa verlos pasar entre los hoyos - trincheras a decir verdad- en que están convertidas las calles del puerto más freak de Chiloé, con el pecho hinchado por la categoría que les otorga conducir sus jeeps.

Resulta patético ver sus grasientas panzas moverse aguachentas en los afelpados asientos, aún cubiertos con el plástico de la automotora castreña u osornina, con la mina, la polola, la otra o la esposa a la rastra, sintiéndose parte de una ciudad que no existe, poseedores de una clase que no tienen; la minita rica pero chula - de esas que mejor no abriesen nunca la boca- embobada con el viejo manilargo del trooper que se la lleva a la salida de la disco o el pub (¿pub?), sedienta de exposición tipo farándula, de pasearse por el centro con su "cosita" de la mano (cuando la cosita es ella en realidad, transada al mejor postor, a la mejor cilindrada)...total no importa si el huevón es feo, por que tiene buen auto...

Y entre la muchedumbre de penas que pululan por la calle Ladrilleros, el flash de las luces cuatro-por-cuatro que recorta sus sombras sobre la vereda mojada, sólo les muerde con la ácida conciencia de adónde nunca van a poder estar sentados...

viernes, 1 de agosto de 2008

Crónicas Quelloninas (go on 'n on)


Todos se visten iguales, mira hacia afuera, por tu ventana, o en la ventanilla de la micro, en serio sus ropas en serie marean, el espectáculo que se repite y se repite durante el viaje de vuelta a casa entre las sombras del alumbrado público, en el reflejo de los hoyos en las calles, en el ir y venir de los zapatos en cuotas de Dimarsa,Din,Ripley, y así se van sumando colores y formas, uniformes, aunque digas lo contrario, su indumentaria los hace posters, avisos comerciales de multitienda, la diarrea de la tarjeta al pasar por la caja, pagando mil, cien, diez veces el precio real de la prenda por pagar el precio de comprar en el mall...Todos se visten igual y parece una avalancha de colores planos sin ninguna gracia, ensucian el paisaje costero cuando pasan de la mano lado a lado con sus pololitas, con el abriguito blanco, gris, negro, la parkita columbia, veinte cuotas, en la liquidación nocturna, peleándose a codazos con la mejor amiga, con el compañero de trabajo, y el encargado del local se soba las manos, las garras que no le pertenecen, con la corbata apretada y los pantalones que le impuso el jefe, con la asfixia de la excitación de las compras, con la sonrisita complaciente cuando la víctima de la moda quiere hacerse encajar en los jeans hechos para cuerpos europeos y las charchas se le arrancan por los cuatro costados, con la mirada de reojo al obrero que entra con toda la familia, el sabueso de guardia-nacido en el mismo barrio que tú o yo- controlando el posible robo; todos se visten igual y se atreven a hablar de la pobreza y son socios del hogar de Cristo- sí, anóteme con 500 pesos mensuales, no, mejor luca- pero en la calle rehúyen siquiera el roce del esquizofrénico local del borrachito de la esquina, de la mano estirada- no tendrá un puchito papito, amiguito, tío- y abordan veloces sus 4x4, hacia sus casas de población Minvu, sintiéndose satisfechos de ser parte de esa nada informe que ahora se llama "la gente"... la gente que transita por esas calles que puedes ver cuando la micro pasa fuera del supermercado vestidos todos iguales, maniquíes miedosos sin voz, ni sentidos, televisivos, y perdidos...

viernes, 25 de julio de 2008

Crónicas Quelloninas - Parte III


Mientras enciendo el decimosegundo cigarrillo, y vacío el tercer vaso de ron - Barceló añejo, con coca, sí, dos hielos, gracias - y picoteo desganadamente los maníes del pocillito de greda, observo el ridículo espectáculo que poco a poco se desarrolla en el pub del español. Parejas que todos sabemos que están haciendo tiempo para irse a follar en algún peladero rural, incómodos y escondidos, conversan con parsimoniosa monotonía mirando alternativamente sobre sus hombros para ver quien entra o sale del sucucho, tomando sus interminables pisco sours o sus coctéles con nombres "divertidos", creyendo que están en Puerto, o Santiago o peor aún, en algún país tropical o en Europa, mientras afuera el frío y la lluvia desarman el barreal en que se convierten las calles de Quellón en el invierno. Parejas peleándose a viva voz y otras sin hablarse, como suplicando que el momento de irse llegue pronto para "no seguir soportando a este mino ahuevonaó que la K... me presentó, si no estoy tan necesitada..", suplicando el momento de irse "para no tener que intentar de nuevo sonreírle a esta pesada, que se nota a la legua que sólo quiere tirar..", y el vaso que tienen conduce a otro, y la charla se pierde entre el ruido de las copas y las risotadas y la música alternativa - Manu Chao, claro, tío -; los jetones del Banco, de los Bancos, con su facha de nuevos ricos, joteando a la compañerita nueva de trabajo, que sí, es cierto, está bastante rica...

Los que disimulaban su calentura en la mesa del lado de la barra desaparecieron, ya sus cuerpos deben estar enredados en el asiento trasero del Chevrolet Spark azul - así, no que está incómodo, espera, no, no así no que duele, espera bajo el asiento, hace frío - juego de amor mentiroso, escondido cuando en la distancia se asoma una luz, un fogonazo un haz que rompe el precario coito, lo interrumpe, lo aniquila...

Los del Banco, la minita nueva traga sin cesar sus vasos y se ríe de la risa de los demás, de su esfuerzo denodado por ver, a punta de tallas y chistes que de tanto escucharlos provocan naúseas, quien de ellos se la lleva a la cama. La música alternativa sigue sonando y el televisor plasma destella con imágenes de lugares mejores, mujeres mejores; los felices de siempre se toman las manos allá detrás en la mesa, en la barra el infeliz de siempre le llora sus penas al barman, embrutecido por el alcohol es sincero descarnadamente sincero, su cabeza resuena con fuerza cuando cae del asiento, hacia atrás como en cámara lenta...

El ruido sordo del hielo en el vaso, de la música en mi cabeza, mientras enciendo el decimotercer cigarrillo, empiezo a beber mi cuarto ron - barceló añejo, con coca, sí, dos hielos, gracias...

jueves, 10 de julio de 2008

Crónicas Quelloninas - Parte II


Nada debe ser más trillado ni común que salir con los colegas del trabajo,pues sabes de antemano que los teléfonos de hombres y mujeres comenzarán a sonar a eso de las 22:30, tus colegas descaradamente dirán que "voy saliendo, mi amor", y luego todos juntos molestarán a cada uno de los que recibieron ese llamado.

Sólo en Quellón, (Chiloensis Tijuanaes, según la enciclopedia recopilada por Sir Archibald Templeton en 1948), las cosas pueden tergiverzarse demencialmente si cometes la locura de salir a celebrar una pagada de piso o una comida del trabajo...

Como en ningún otro lugar, salir a mitad de semana puede desembocar en una borrachera de tomo y lomo, las happy hours resultar eternas o un "traguito más antes de irnos" ser una invitación para terminar tirando las manos en un night club tratando de engrupirse a una colombiana de trasero descomunal.

Para hacer esto, de algún modo, menos confesional, diré que esto le ocurre a otras personas y me las daré de cronista noctámbulo y bonachón, cigarro en mano, vaso en ristre, en la barra de algún local quellonino, mientras busco historias para mi blog, en vez de decirles que en realidad mis noches de carrete están generalmente pasadas a ron trasnochado y con labial de alguna mujer aburrida que quita sus penas de más con mi charla insulsa y mi descarado intento de llevarla a la cama, ahora ya, antes de que recuerde entre los vapores de su mareado cerebro que tiene marido, hijos y toda esa triste carga social que tardíamente notó haber contraído sin querer.

Y claro que resulta, si no es que sea un Brad Pitt, al contrario, diría que actúo de mala fe, a sabiendas que mi objetivo no está en sus cabales-excusa a todas luces innecesaria, yo estoy igual de necesitado-y que fácilmente se dejará, sí se dejará, llevar por lo único que su edad le permite tomar a esas alturas de la embriaguez, a esas alturas del adelantado arrepentimiento que ya anidó en su cabeza, antes de siquiera hacer el más mímino ademán, dar el más impercetible signo de aprobación a mis intenciones.

Mientras que en su cartera a la moda, puesta con cuidado sobre el top abrigo Falabella o Ripley - igual al que se compró la mitad más uno de sus amigas en Puerto-el celular suena, resuena con el inconfundible ringtone de moda, mientras el vaso se multiplica milagrosamente para quitar el mal sabor del engaño por venir. Mientras en la mesa los demás colegas nos burlamos de ella cada vez que dice "ya voy yendo pa' la casa, amor"...cuando en el fondo quisiéramos recibir esos llamados y saber y sentir que alguien está pendiente de tus actos y que de algún modo le importas a alguien a las 22:30, a las 23:30, a las 24:00 de esta vida, que, sabemos, a cada vaso se seca más...

En la barra alguien observa, voltea y baja la cabeza, retoma su vaso en el último trago, lo vacía, alarga la mano y su bartender amigo se lo llena nuevamente...

lunes, 7 de julio de 2008

Cronicas Quelloninas-Parte I


Actualizando ahora que hay tiempo, y que las ganas de escribir llegaron, quizás empujadas por el frío o por una sana melancolía propia de la edad, o ambas cosas mezcladas bajo las intensas lluvias de Chiloé.
Como siempre, Quellón ofrece panoramas altamente carreteros, y como les contaba anteriormente, el día de la semana es irrelevante (...venga!!!). Hace unos meses atrás y volviendo al pueblo después de un tiempo fuera, trás mi separación, junto a mis dos entrañables compañeras de arriendo, mi hermana Carlita y su inseparable amiga Eli, se nos ocurrió celebrar el cumpleaños de esta última, pues como todos sabemos las excusas sobran a la hora de festejar.
En eso estábamos cuando nos enteramos de que a varios cercanos, y otros no tanto, habían tenido la misma loca idea...Que nos dijeron, nos pusimos manos a la obra, y comenzamos a juntar gente pa'l jolgorio. Está demás decir que la cosa salió a pedir de boca, harta gente, harto copete, dos bolsas chicas de maní, y una de papas fritas, buena música y otra no tanto, en fin, el clásico carrete casero chileno, tipo clase media...Por lo mismo, a eso de las dos de la madrugada ya se estaba yendo todo el trago, y tuvimos que hacer la consabida "cucha", o "vaca" o como quiera que se le llame, mandar a los dos más borrachos, pues siempre se ofrecen a "ir a comprar poh' huevón, no ven que la huevá está buena..." En fin, resumiendo, a eso de la tres volvieron los dos comisionados con una compra que te la encargo, lo peor, lo más barato, lo más malo...Y que se le va a hacer, había que sacrificarse, no vaya a ser que la cosa muriera ... A todo esto la festejada hacía rato que estaba "out of order", sin dar señales de vida.
Cerca de las cinco, tomé elegantemente mi casaca de mezclilla, conocida como la "armadura" y gentilmente me despedí de los invitados que aún quedaban conscientes alrededor de la mesa...El único problema era que ¡¡¡ YO VIVÍA EN ESA CASA !!!... De verdad, así como afuera llueve, me despedí y me fui, sin darme cuenta yo, ni los demás, de que me iba de MI CASA... me retiré, según yo, dignamente y cuando llevaba una media hora caminando, y en una repentina ráfaga de consciencia, tuve una epifanía y me di cuenta de que me dirigía resuelto a la casa de mi ex esposa... Al volver, como que no quiere la cosa comenté, por si alguien escuchaba o se daba cuenta, que la disco estaba cerrada...Por suerte los que estaban, ya a esas alturas echados sobre la mesa y balbuceando incoherencias, ni notaron mi regreso...

domingo, 6 de julio de 2008



Crónicas Quelloninas...

Emulando el título con que Bradbury bautizara su buen libro de ciencia ficción, retomo este espacio que hacía mucho tiempo estaba botado. El título es, creo, ad-hoc a las disparatadas experiencias, casi irreales, que me han tocado vivir en diez años de vida en esta suerte de Tijuana chilote.

Quizás sería bueno introducir estas "Crónicas..." explicando esta teoría que extraña a muchos, pero que para mí refleja a esta comuna chilota más que ninguna otra idea. Como ustedes saben, y si no lo saben son una manga de ignorantes (sorry, pero es así), Tijuana es un pueblo fronterizo entre Texas y México, un limbo donde los gringos van a beber tequila y tener sexo con latinas, para después volver a sus ordenadas y aburridas vidas en las "big cities".

Nuestra comuna en estudio, por decirlo así, cumple de cierto modo estas características, aunque con ciertos matices propios del entorno tercermundista. Primero, no es una ciudad, pero sí es fronteriza, puesto que es la última comuna chilota. Segundo, está al borde de la nada, pues desde aquí al sur sólo puedes llegar por mar, o por avión si te llamas Sebastián Piñera. Tercero, es un pueblo en constante ebullición, me explico, puedes salir el lunes por la noche y los pubs (pubs?) están, sino atestados, con público, situación impensada en Castro o Ancud. Del mismo modo el comercio funciona, es decir, los comerciantes ganan plata. Como apéndice a este tercer ítem, los night clubs trabajan de corrido, y siempre tienen clientela, para todos los servicios que entregan.

Cuarto, y quizás por esto, Quellón está lleno de colombianas, ecuatorianas, argentinas y/o panameñas, que no son doctoras ni dentistas como en otras partes de Chile, no sé si me explico...

Por tanto, Quellón sería Tijuana, por que desde los otros lugares de la Isla y de la región recibimos visitantes, sino gringos, foráneos, que vienen acá a gastar los dineros de sus escuálidos sueldos, para volver luego a sus aburridas vidas llenas de deudas, a sus pequeñas ciudades...